Un vistazo a la relación tradición-modernidad: lo festivo en la Orinoquía


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Marcos González Pérez[1]

margonza1marcos@gmail.com

Villavicencio, diciembre 2022

 

Representación de la leyenda El Sombrerón. Villavicencio, 17 de diciembre de 2022. Foto: Marcos González Pérez

 

I

La fiesta, entendida como un ritual humano que sirve para recordar, festejar, celebrar conmemorar y divertirse es un producto social. En ese sentido esta manifestación humana está ligada a la cultura de las comunidades, de tal manera que lo que se nomina como objeto celebrado (que se celebra) es la expresión del sentir colectivo conocido como sujeto celebrante (quién lo celebra).

Bajo esta conceptualización se define una tipología festiva que deja ver un mapa festivo en Colombia, cartografiado con rituales indígenas; fiestas religiosas, de nación; fiestas de los trabajadores, gitanas, indígenas, raizales, palenqueras, afrodescendientes, estudiantiles, campesinas, gremiales; fiestas de la naturaleza, políticas, poblacionales; nuevos ceremoniales como los actos de memoria[2], además de festivales, ferias y carnavales.

Está última manifestación, es decir: lo carnavalesco, «está manifiesto en la construcción de un momento en el que el sueño se hace realidad, en el perpetuo retorno de una plácida forma de existencia, en la puesta en escena de lo grotesco o exageración de las formas en lo estético, en lo burlesco y satírico sobre aspectos sociales, en el entrelazamiento de colores que figuran fantasías, en las transgresiones cuyas expresiones se perciben esencialmente en los versos, letanías, bandos, disfraces, cuadrillas, comparsas, o carrozas, está manifiesto también en el deambular de mascaradas, disfraces colectivos o individuales referidos a un objeto social o cultural, en la inversión de roles y las licencias de todo orden, en el juego, la risa, el baile, la broma, los excesos de comidas, el goce colectivo permanente,  en la ruptura de lo cotidiano»[3], en fin, se escenifica en la metáfora de que el pobre le da limosna al rico. Un mundo al revés.

En la Orinoquia festiva estos mundos de la transgresión por el momento no existen, dato que nos permite afirmar algo contundente: la única región colombiana donde no se escenifican carnavales es en la Orinoquia. Lo que sí se encuentra como tipología festiva en esta región son los ceremoniales de las comunidades indígenas, además de fiestas religiosas, patronales, ferias, festivales, torneos de joropo y de sus escuelas de danza, escenificados en coloridos desfiles nominados joropódromos, joroperas, joropovías, guapejoropazo, torneos de interpretación musical, de cantos del trabajo del llano, las cuadrillas de San Martín enmarcadas hoy en un festival, encuentros, días festivos, muchos de estos acompañados por sus respectivos reinados, que buscan mostrar valores culturales tradicionales muy propios del llano como son la danza, el baile y la interpretación del arpa, el cuatro, la bandola o las maracas o capachos.

Festival de la Bandola. Maní. Casanare. 5 de enero de 2019. Foto: Marcos González Pérez

II

Una mirada a muchos de los objetos celebrados en las fiestas de la Orinoquia da cuenta de que la relación con la naturaleza es un eje de la mayoría de sus puestas en escena en los municipios o corregimientos. Se encuentran en este campo[4] los festivales de verano que se relacionan con ríos, los folclóricos y turísticos, de la cosecha, del loro orejiamarillo, del arroz, del árbol, de la cotiza, soga y sombrero, gastronómicos, del cachirre (caimán-cocodrillo de anteojos), de los ríos, del pan de arroz, del plátano hartón, de la cachama, de la tortuga charapa, del cumare (palma), del bocachico, del cacao, de la escoba de moriche, del coleo, de la música llanera, de la palometa de oro, de la panela, de la carne asada y de la mamona, de la palma y la guaratara (pastos), del pavo, el frutícola del llano y el café, folclórico y reinado del curito (un pez), de la naranja, de la sal, del chiguiro, del rodeo, día del medio ambiente, encuentros de vaqueria, ferias agroindustriales, equinas y bovinas, ganaderas, encuentros de música llanera, concurso de la mujer vaquera y además el Día del campesino. Son esencialmente manifestaciones tradicionales[5] escenificadas en zonas que podemos considerar rurales.

III

En el departamento del Meta se consolidaron los desfiles de escuelas de joropo realizados en el marco de los torneos de esta danza, los cuales progresivamente le han dado una identidad cultural a esta región y se han convertido en atractivos turísticos. Entre estos podemos mencionar el Torneo Internacional del Joropo de Villavicencio y Acacías y una de las fiestas más icónicas de la cultura de la Orinoquia nominada Expomalocas. Surgida como un evento, su programación da cuenta en realidad de los que se podría enmarcar en lo festivo dado que es un espacio donde la gastronomía, la música, la muestra de labores de campo y de artesanías construyen una fiesta patrimonial de la cultura de la Orinoquía.

Representación de la Orinoquia. Expomalocas. 2 de febrero de 2019. Foto: Marcos González Pérez.
Joropódromo. Villavicencio. 2 de julio de 2011. Foto: Marcos González Pérez

Recientemente en Villavicencio se han realizado unos desfiles nominados como Carnaval de mitos y leyendas, que tiene dos particularidades respecto de la conceptualización de la cultura festiva. La primera es que sería mejor nominarlos como desfile y no como carnaval, pues no es pertinente. Segunda, titularlo como centrado en mitos y leyendas[6] es un acierto dadas las apropiaciones, que sobre estos imaginarios tienen los moradores de estas llanuras.

En Villavicencio, en particular, se podría pensar en ampliar la temática hacia la representación de otros objetos culturales o sociales teniendo en cuenta que hoy no sólo la tradición hace parte del ser social morador de esta ciudad sino que este centro es un espacio donde los migrantes con sus costumbres y la modernización[7] de formas de vida cotidiana han influido en actitudes y comportamientos de sus habitantes originando un ser social donde se entrecruzan aspectos de la tradición, de las costumbres con nuevas vivencias o con formas diversas de ver el mundo. Ya no es solo la relación con la naturaleza la que crea representaciones sociales, sino también la interculturalidad, la globalización, las fusiones, los nuevos lenguajes, otros ritmos musicales, originando serios debates entre la tradición, la modernidad[8] y la modernización.

Carroza El Dorado. Villavicencio, 17 de diciembre de 2022. Foto: Marcos González Pérez.

IV

Sobre los mitos y las leyendas como tema de los desfiles en Villavicencio podemos plantear que su enunciación es ya la construcción de una pedagogía para conocer la cultura llanera. Los mitos entendidos como relatos de ficción inventados por pueblos originarios como «intento de explicaciones del mundo o de fenómenos naturales»[9], dejan entrever rasgos del origen de tradiciones comunitarias respecto de la naturaleza o de las divinidades. Además, tienen un inicio, pero no un fin, son atemporales, como en el mito de Bochica y Bachué en la sabana de Bogotá, relacionado con la creación del Salto del Tequendama, o los mitos de los ríos considerados no sólo vías de comunicación, sino que son «las venas de la tierra, el vínculo entre los vivos y los muertos, los senderos por donde viajaron sus antepasados en el principio de los tiempos»[10]. Un mito universal en relación con el origen de las montañas plantea que estás son intocables y las intervenciones humanas con la construcción de túneles, socavones y otros toques, da lugar a catástrofes.[11]  O los mitos de iniciación como el ritual La Pelazón, acto de comunidades indígenas en que se untan aceites vegetales a los cuerpos de la niñas que tienen su primera menstruación y a las que, además, se les corta el cabello[12].  En el desfile del año 2022 se presentaron mitos como los de la Anaconda, Bachué, el Árbol de la vida y El Dorado.

Las leyendas son «relatos que conciernen a un pasado irreal donde los héroes son seres sobrenaturales»[13], que construyen mundos imaginados para explicar tragedias, enseñanzas de vida, retos, como el silbón, Florentino y el diablo, la llorona, el ánima de Santa Helena, el mohán, la madre monte, la bola de fuego, Juan Machete, la patasola, rompellanos, muy propias de los llanos colombo-venezolanos y que permiten explicar muchas de la creencias llaneras.

Si bien, las leyendas son ficciones o fantasías, hacen parte de las realidades vivenciales de los moradores de estas sabanas. En el desfile 2022, en Villavicencio, se presentaron proyectos con temas como: La madre monte, el hombre caimán, el hojarrasquín, la sirena de Guatapury, el caimán en el Magdalena, la bruja llanera, el sombrerón, el mohán, mapiripana, la madre de agua, la tunda, Mohana, espíritu del agua, el caporal y el espanto, las brujas de burgama, el ánima de Santa Helena, Madre vieja y una representación de la conocida leyenda Florentino y el diablo con una interesante variación: Florentina, representando el sentir de la mujer llanera en su confrontación con el diablo[14].  Cerraba el desfile una comparsa infantil, parece que fuera de concurso, y con pocos recursos lograron representar un buen conjunto de leyendas llaneras titulada Leyendas de la Sabana. Una idea muy creativa.

Comparsa Infantil. Leyendas de la sabana. Villavicencio, 17 de diciembre de 2022. Foto: Marcos González Pérez
Representación de Florentina. Villavicencio, 17 de diciembre de 2022. Foto: Marcos González Pérez.
Representación de Florentina y el diablo. Villavicencio, 17 de diciembre de 2022. Foto: Marcos González Pérez

V

Para parte de los moradores de Villavicencio estas narraciones se entrecruzan con los nuevos relatos, que se producen por la migración de culturas y por la modernización en tanto que capital en desarrollo y cruce de muchos caminos. Una ciudad que progresivamente se adentra en campos de modernización, vistos en sus novedosas propuestas gastronómicas, sus nuevas músicas, su desarrollo arquitectónico, su expansión urbanística, sus universidades, sus modernos lugares de socialización, de ocio y de sociabilidad, como son los centros comerciales. Su amplia oferta hotelera, todo un conjunto de nuevos referentes que le da toques urbanos, de tal manera que sus moradores no sólo están ligados a costumbres o tradiciones ancestrales, sino que han incursionado en universos de modernización. Ya la «mamona no es la única identidad de las comidas llaneras» se escucha decir a los nuevos chefs o cocineros que han creado otras recetas novedosas, utilizando productos de la gran llanura[15].

La caja negra, un instrumento musical creado por los afrodescendientes en América, es utilizado hoy en agrupaciones de música llanera y crean fusiones musicales sin perder el sentido de lo tradicional. «Hemos querido retomar, desde los inicios de Cimarrón, el contrabajo, para buscar el sonido acústico de los años cincuenta», comparte Ana Veydó, directora de la agrupación, en entrevista para Forbes Life. «Luego incluimos el cajón peruano y un instrumento muy importante de la costa colombiana: la tambora. Y después el zurdo brasileiro», destacó Veydó[16].

Además, tal como se observa en ciertos eventos masivos, la mentalidad de los jóvenes, por ejemplo, puede ser vista en otras dimensiones y deben ser integrados con sus simbólicas a las manifestaciones festivas, que se pongan en escena. Bastante complacido me sentí al observar el entusiasmo de muchos pobladores de esta capital llanera con la presentación de artistas del joropo, pero también con la oportunidad de corear las canciones de artistas nacionales como los del grupo ChocQuibTown[17], que con otras letras y ritmos dejan sentir otros rasgos de la interculturalidad, que como concepto acompaña hoy muchas formas de vivir la fiesta. El sentir emocional en campos culturales de muchos pobladores de Villavicencio ya desborda lo local y regional y muestra sus aproximaciones reales a lo universal, lo que orienta comprensiones acerca de mentalidades más modernas.

Descifrar hoy ese morador, en cuanto a sus actitudes y comportamientos, pasa por superar lo generacional y dar visibilidad a otros sectores poblacionales, de pronto los jóvenes,  más ligados con los avances de la comunicación moderna, a través de redes sociales, con las novedades en artes, literatura, cine y, con cierta lógica, con las nuevas manifestaciones festivas, que desbordan costumbres y tradiciones y se adentran en modernidades[18].

Si consideramos, reiterándolo, que la fiesta es un producto social estamos, en Villavicencio, frente a una posible veta de nuevos objetos celebrados y de nuevos sujetos celebrantes que deben ser explorados. Los sujetos sociales de hoy no son convocados solamente por las fiestas tradicionales, sino que también se agrupan alrededor de colectivos, grupos o comunidades que celebran sus propios referentes. Hoy, el morador de esta ciudad es otro. Mejor intentar echarle un vistazo.

 

Bibliografía

Cure, Salima. Worekuchiga, en «La fiesta en Colombia», Credencial Historia, 2017, pp. 122-127.

Davis, Wade. El Río, Exploraciones y descubrimientos en la selva amazónica. Bogotá, Crítica, 2017.

González Pérez, Marcos. Los nuevos ceremoniales en Colombia. Intercultura, Bogotá, 2020.

González Pérez, Marcos. «Construir tejidos de nación: los carnavales en Colombia» en Carnavales y Nación. Corporación Intercultura Colombia, Bogotá, 2014, pp. 14-15.

González Pérez, Marcos. Las fiestas de la naturaleza en Colombia. Corporación Intercultura Colombia, Bogotá, 2022.

Grawitz, Madeleine. Lexique des Sciences Sociales. Dalloz, Paris, 1986.

Guerra, Francois-Xavier. México: del antiguo régimen a la revolución. Fondo de Cultura Económica. México, 1988.

MOLANO, Alfredo, Del Llano llano, Penguin Random House, Bogotá, 2021

 

[1] Doctor y Magister en Historia. Magister en Cine Antropológico Documental, Universidad de Paris. Miembro de la Academia Colombiana de Historia y del Consejo Nacional de Cultura de Colombia. Miembro del Grupo de Investigación Didáctica de las Artes Escénicas. Categoría A1. Minciencias, Docente-Investigador en los Programas de Artes Escénicas de la Universidad Antonio Nariño. Colombia (UAN). Coordinador del Centro Internacional de Saberes en Fiestas – CISFI-UAN.

[2] Ver GONZÁLEZ PÉREZ, Marcos. Los nuevos ceremoniales en Colombia. Intercultura, Bogotá, 2020.

[3] GONZÁLEZ PÉREZ, Marcos. «Construir tejidos de nación: los carnavales en Colombia» en Carnavales y Nación. Corporación Intercultura Colombia, Bogotá, 2014, pp. 14-15.

[4] Ver GONZÁLEZ PÉREZ, Marcos. Las fiestas de la naturaleza en Colombia. Corporación Intercultura Colombia, Bogotá, 2022.

[5] Entendida la Tradición «como el conjunto de valores o prácticas culturales de una sociedad o comunidad, conservados y que se transmiten de generación en generación».  GRAWITZ, Madeleine. Lexique des Sciences Sociales. Dalloz, Paris, 1986, p. 365.

[6] (…) estaban reunidos para ver pasar la legión de monstruos ancestrales, bruñidos en reino de espumas y lentejuelas, como si tanto infierno prometido, tanta maldición, tanto susto agarrado en matorrales y caminos fueran cosa de circo con fotográfos.” En SÁNCHEZ OCAMPO, Carlos, y Mejía Eliza, Santificad las Fiestas, Desfile de Mitos y Leyendas, (en Medellín), Ministerio de Cultura, Colombia, 1998, p. 78

[7] La modernización está referida a los procesos «de mejoramiento de la productividad, de los avances en industrialización y de mejoras en la calidad de vida. Esto acompaña cambios en las estructuras sociales y en las mentalidades». Ibid, p. 256.

[8] La modernidad tiene que ver con las nuevas formas o lugares de asociación como los clubes sociales o la aparición de los cafés u otros sitios abiertos donde se puede crear opinión pública y el individuo aparece sin ataduras a estructuras de sociabilidad como las iglesias, las cofradías, fidelidades de compadrazgo, la hacienda, la comunidad campesina, las clientelas o lazos de familia. Esto origina cambios mentales, actitudes y comportamientos más libres, más ligados a la voluntad individual que a obligaciones adquiridas. Ver: GUERRA, Francois-Xavier. México: del antiguo régimen a la revolución. Fondo de Cultura Económica. México, Tomo I, 1988.

[9] Ibid., pp. 263-264

[10] DAVIS, Wade. El Río, Exploraciones y descubrimientos en la selva amazónica. Bogotá, Crítica, 2017, p. 553.

[11] Ver: Troll o Mountain, película noruega de monstruos en relación con el origen de las montañas.

[12] CURE, Salima. Worekuchiga, en «La fiesta en Colombia», Credencial Historia, 2017, pp. 122-127.

[13] Ibid., p. 232.

[14]Ver Archivo fílmico y fotografías. Corporación Intercultura Colombia.

[15] Lo escuché decir a un chef en Lejanias, Meta, en una degustación de nuevos platos utilizando productos llaneros, evento organizado por la Secretaria Departamental de Cultura del Meta. 16 de octubre de 2022.

[16] «Cimarrón, la banda llanera que llevó el joropo de Orinoco al mundo entero» en Forbes Staff, junio 26, 2020.

[17] Presentación del grupo ChocQuiTown, en el Festival Llanero 2022, Parque Los fundadores, Sábado 17 de diciembre de 2022.

[18] En la Corporación Club El Meta se designa a Consuelo Caballero como su primera presidenta en los inicios del siglo XXI, lo que es un paso enorme en el marco del papel de la mujer en lo social y en la ruptura de las tradiciones o por lo menos de costumbres absolutamente machistas.   Youtube. 15 de agosto de 2012. Y el Llaneros Fútbol Club,​ fue fundado el 20 de abril de 2012 en la ciudad de Villavicencio haciendo parte de clubes profesionales de fútbol. Avances de modernidades.

 

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